PUES ESTO, DURANTE CINCUENTA HORAS:

Menos mal que la habitacíon era de lo más acogedora. Además desde la ventana vimos que el sitio pintaba más que bien y decidimos que algún día volveríamos. Pero empecemos por el principio:
La mañana del miércoles 26 de julio, empezaban oficialmente nuestras vacaciones en Aigüestortes. Madrugamos mucho, y pasamos un buen rato hablando de lo que íbamos a hacer ese día y, como no del bebé: y cómo le llamaremos... y tu que prefieres: niño o niña...vaya sorpresa se van a llevar cuando se lo digamos a todos...para cuando nacerá...
Teresa se levantó para ir al baño e inmediatamente escuché como me llamaba angustiada: había sangre.
Nos asustamos muchísimo. ¿Qué hacemos? Aún no lo habíamos dicho a nuestras familias y si les llamábamos en ese momento se iban a asustar. Decidimos actuar por nuestra cuenta.
Buscamos un médico, pero en Espot el médico sólo viene un par de días a la semana y ese no tocaba. Llamamos al teléfono de emergencias y nos dijeron que ese día visitaban en Esterri d´daneu, un municipio cercano.
Por el camino se nos ocurrió llamar al ginecólogo de Barcelona que la había operado de miomas el año anterior ( esta es otra historia que contaré en otra ocasión). Su secretaria nos dijo que lo llamáramos varias horas después pues estaba operando. Esas horas fueron unas de las más angustiosas de nuestra vida.
Cuando por fin pudimos hablar con él nos recomendó que hiciera reposo absoluto y que le volviéramos a llama al día siguiente.
Ignorante, me sentí como un ignorante y deseé haber leído algo más. Saber si era normal que sangrara, o no. Aunque hay quien dice que es peor leer. Como aquella vez que tenía el ojo rojo y busqué en internet: derrame en el ojo y me decía que era síntoma de un derrame cerebral. Por poco me da uno de verdad del susto que me llevé.
Dos días en la cama dan para mucho. Te da tiempo a reflexionar, a filosofar incluso. Y te das cuenta de cómo te cambia la vida un hijo. No debe medir apenas el tamaño de una lenteja y ya sentimos que le queremos.


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